martes, 18 de enero de 2011

Feliz Año Nuevo. Un comienzo nostálgico


"Su rostro era el de un joven de veinte años, cuyos rasgos, nobles y bien formados, se hubieran marchitado por el efecto de vapores malignos. Desesperación y orgullo hallábanse grabados en sus grandes ojos, y su flotante cabellera aún guardaba algo de la de un ángel de luz. Su mano, delicada a pesar de hallarse ennegrecida por el rayo, asía el cetro de bronce que hace temblar al monstruo Urambad, a los ifrits y a las demás potencias del abismo (...) Iblís, con una voz más dulce de lo que cabía esperar y que, sin embargo, se hallaba teñida de negra melancolía, dijo: -Os acojo en mi Imperio, criaturas de arcilla..." William Beckford, Vathek.

Feliz Año, amigos. Hoy retomo este cuaderno de notas para comentaros algunas cosas que he tenido la oportunidad de vivir estos últimos meses. Antes que nada, deciros que lamento profundamente la suerte de la Bibliotheca Philosophica Hermetica, que ha sucumbido, al parecer, a la crisis internacional en la que estamos inmersos. Sí, como lo oyen: la mejor institución independiente dedicada al estudio del hermetismo y cuestiones relacionadas ha muerto. En fin, de esto ya nos alertaba W. Hanegraaff en un correo a los miembros de la ESSWE hace unas semanas, y lo cierto es que fue un golpe tremendo para todos: enseguida se organizaron páginas a favor de la conservación de esta valiosa institución en Internet: en ipetitions, redes sociales, foros, listas de correo, etcétera. No tengo ni idea de cuántas firmas y apoyos recibió “nuestra” biblioteca, pero seguro que unos buenos miles, y gran parte de ellos de prestigiosas instituciones y académicos consagrados. Pero no ha sido suficiente. Una biblioteca ha ardido de nuevo. Supongo que ahora toca lanzar espumarajos contra bancos vampíricos, capitalismos sinvergüenzas, golfos especuladores y mercachifles iletrados, pero no tengo ganas. Me cansa la estupidez humana; me deja sin fuerzas. Contra el malvado hasta cierto punto se puede luchar (y contra la maldad latente en uno mismo), pero contra el ignorante y el bobo… es como lanzar puñetazos contras las olas. En realidad, desconozco los pormenores del asunto: sé que Ritman ya tuvo sus desavenencias con bancos en los noventa, e ignoro si su gestión en esto fue buena o mala, pero no creo que eso importe demasiado, porque semejante librería debería ser patrimonio intocable del Estado Holandés (y de hecho, yo creo que tenía un estatuto muy parecido, pero bueno). No sé, una pena. No sé qué decir, tan sólo espero que este proyecto vuelva a repetirse algún día (y que yo lo vea). Valga esta pequeña introducción como un homenaje al esfuerzo de mecenazgo y al magnífico instituto de investigación a cuya cabeza se encontraba Carlos Gilly.

En otro orden de cosas, y retomando asuntos más agradables, hace unas semanas, rebuscando entre mis cientos de fotocopias, anotaciones, ideas y libretas, descubrí con nostalgia muchas, muchísimas notas de mi puño y letra, de cuando me iba a la biblioteca de la Facultad de Filología a estudiar y a devorar libros con entusiasmo, y a conocer más y más, y no sólo sobre hermetismo. Por ejemplo, en una de mis libretas pude encontrar un amplio elenco de mis intereses: una bibliografía acerca de la geología marciana, un esbozo de novela de ciencia ficción, un resumen de los volúmenes de la monumental obra de Guthrie, A History of Greek Philosophy, a la que una y otra vez he vuelto con la reverencia que se le tiene a quien ha leído y trabajado mucho durante toda su vida... Y allí me encontré con la hermosa filosofía de Heráclito, cuyas máximas nos remiten a filosofías antiguas y modernas, a los diversos sentidos del lógos en la filosofía griega (porque no hay uno solo, amigos), y también con Parménides, Jenófanes, Diógenes, y con los asombrosos pensamientos de Nietzsche (casi como notas a pie de página) a propósito de algunos diálogos platónicos y algunos de sus contertulios. Y un ejemplo de esto lo encontramos en Calicles, cuando nos dice que:
Pero yo creo que si llegara a haber un hombre con índole apropiada, sacudiría, quebraría y esquivaría todo esto, y pisoteando nuestros escritos, engaños, encantamientos y todas las leyes contrarias a la naturaleza, se sublevaría y se mostraría dueño este nuestro esclavo, y entonces resplandecería la justicia de la naturaleza (Gorgias, 484a-b). 
Asimismo, cuando Guthrie decide llamar Siglo V: Ilustración a uno de los volúmenes, y describe de forma magistral y reveladora, cómo los discursos filosóficos (políticos, éticos, metafísicos), continúan intactos desde cuatro siglos antes de nuestra era. Y uno piensa en cómo las personas cultas dotadas de educación clásica, podrían identificar uno a uno los problemas de la Modernidad, si los compararan con aquella remota época. Resulta fascinante ver cómo la pérdida de la memoria nos arrastra una y otra vez contra los mismos acantilados, y cómo observar este hecho nos puede llenar de una profunda melancolía e incluso de un sentimiento de abandono y apatía, lo que me recuerda a un inquietante relato de Leónidas Andreyev, Lázaro, en el que en los ojos vacuos y negros del resucitado podíamos hallar la veracidad terrible e indolente del paso del tiempo y la vanidad de los hombres, que tratan de superar este escollo sencillamente ignorándolo. En la muerte y en el tiempo (las dos caras de una misma moneda) podemos, tanto ayer como hoy, hallar una verdad inquietante y frustrante. Las respuestas a esta verdad han sido infinitas a lo largo de la Historia, y es bastante probable que no se llegue jamás a ningún lugar común: desesperanza, melancolía, angustia, apatía, ociosidad, placer, ignorancia… Cada filosofía y cada persona es un mundo, que afronta (o no), esa terrible verdad que nos persigue desde nuestro nacimiento. De hecho, una correcta definición de la madurez es la comprensión de esta fragilidad, de esa nostalgia y de esa melancolía que el paso de los años nos va imprimiendo en nuestros rostros; cada arruga, cada nueva cana, y cada nuevo dolor en nuestra alma y en nuestro cuerpo, nos recuerdan exactamente lo que somos, y cuáles son nuestras limitaciones. De hecho, ¿qué no es el ser humano, sino un cúmulo de limitaciones e impotencias sumado a una voluntad de poder siempre vencida y siempre alzada? 

Abandonando este excurso filosófico-poético, prosigo con mi libreta: allí encontré anotaciones sobre, por ejemplo, el The Egyptian Hermes de Fowden, así como algunos de mis intentos de reconstrucción de una historia del hermetismo (una empresa estéril si no es planteada desde un punto de vista metodológico, dicho sea de paso). Asimismo, veíanse los esbozos de mis artículos, y anotaciones de bibliografías para los mismos. Y así una infinidad de retales de pensamientos desechados o poco definidos, accesos literarios poco justificados e intercalados con esbozos de carácter más científico, y en fin, una pequeña máquina del tiempo a la que yo solo puedo acceder. Y lo mismo le ocurrirá a otras personas, supongo: si uno se pregunta qué lecturas te llegaron al alma, qué canciones o arias operísticas te embriagaron, qué tardes al calor de un buen libro o una buena compañía recuerdas, qué momentos nunca olvidas y qué ciudades y personas has dejado atrás, y qué sueños se han roto y cuáles han sido reemplazados, puedes reconstruir una imagen muy fidedigna de tu propia identidad. Si alguien no comprende lo que digo, es que efectivamente no tiene alma. Y creo que cada día hay más zombis en este mundo, lo que me llena de espanto.

Y así podría seguir enumerando cientos de anotaciones en papeluchos olvidados de mi despacho, que aguardan ser recuperados durante un momento de arrebato nostálgico o de pura casualidad. En lo que concierne a mí mismo, cada día observo cómo el tiempo se va acelerando, y cómo la juventud va pasando (pese a mis veintiocho años). De hecho, si uno se detiene un momento, eso es lo que descubre: tiempo pasando. Y no querría parecer melancólico: no es malo que el tiempo pase, y deberíamos estar orgullosos de nuestras batallas ganadas y perdidas, porque eso significa que aún seguimos luchando. Además, uno se acuerda de todas aquellos rostros que van pasando por la vida, y los va analizando meticulosamente simplemente por pasar el rato, y con un ánimo casi antropológico. Descubres cómo todo se repite, cómo vuelve a empezar, cómo nunca llega a culminar, cómo todo el mundo en realidad tiene una espada de Damocles en su linda o fea cabeza, y no acaba de enterarse. Prueben a pensar sobre el paso del tiempo y lean a los filósofos, y descubrirán muchas cosas, incluyendo las sombras de su propia alma, a la que creían tan diáfana y correcta. Lejos de ser un vacuo ejercicio existencial, resulta casi imprescindible para continuar elevando la piedra de Sísifo con cierta clase y elegancia. Saber dónde estamos y quiénes somos puede resultarnos útil o desalentador, dependiendo de lo que encontremos. De hecho, la mayoría de la gente nunca lo hace, por mera imposibilidad intelectual, o bien por despreocupación o “falta de tiempo”, y así puedes trazar incluso genealogías de la tragedia, considerando las biografías que te circundan. Y el tema de la falta de tiempo es otra cosa que me fascina, porque de hecho es una de las lacras más extendidas de nuestro tiempo y un defecto llevado con orgullo por la burguesía semianalfabeta actual. El tratar de llenar nuestro tiempo sea como sea, y el tratar de que siempre haya una orquesta de personas a nuestro alrededor. Pero de eso mejor hablo otro día... A veces el pensarse continuamente a uno mismo y a los demás resulta agotador, y lleva a la tristeza; y como decía nuestro Camilo José Cela:


"Pero no merece la pena que nos dejemos invadir por la tristeza. Nada tiene arreglo: evidencia que hay que llevar con asco y con resignación. Y, como los más elegantes gladiadores del circo romano, con una vaga sonrisa en los labios". (nota a la segunda edición de La Colmena).

Durante estos meses he visto cómo dos artículos nuevos se sumaban a mi producción “literaria”, lo que me llena de satisfacción, porque sean mejores o peores mis aportaciones, ahí están, para recordarme constantemente qué es lo que produzco y en qué lugares y regiones más o menos inhóspitos me he movido. Y les aseguro que he tenido la oportunidad de conocer a muy distintas clases de personas en este peregrinar, desde que en 2005 publiqué mi primer ensayo, en el Centro de Documentación Europea de la USAL. Continuar produciendo y creando es, de hecho, mi meta más preciada, porque muchas veces el propio ritmo del teclado o de la pluma, nos hacer exorcizar lo que llevamos dentro, y en cierto modo libera a nuestra alma de una carga que puede resultar muy pesada y engorrosa. A veces compartir nuestros pensamientos y anhelos es una forma de descansar de nosotros mismos, de consolarnos. Quizás los más jóvenes de mis lectores no entiendan todavía esto, pero estoy seguro de que lo harán.

En cuanto a mis proyectos para el presente año (ya veremos si frustrados o no), se cuentan la inauguración de una nueva Studia Hermetica en inglés, cuya redacción he detenido temporalmente. Así como continuar redactando y leyendo sobre las materias de mi interés, con el fin de continuar publicando (si me dejan, obviamente). Volviendo a esta the New Studia Hermetica, he de decir que será un proyecto algo diferente a esta sección de la Revista Azogue: procuraré que sea una plataforma de inspiración humanística, en la que se ensalce la forma de pensar de los clásicos antiguos y renacentistas, y se promueva el estudio de sus obras, así como recordar a muchos artistas que hoy por hoy continúan tiñendo de belleza nuestro entorno; en este sentido, habrá una sección que titularé “Héroes del Humanismo”, en la que incluiré pequeñas biografías y bibliografías de destacados personajes de nuestro tiempo y de épocas pasadas: en efecto, podemos encontrar a muchos héroes que se enfrentan al castrojismo, a la maldad y a la ignorancia desde sus profesiones religiosas, o sus actividades deportivas, o desde sus escaños parlamentarios, o bien desde sus gabinetes de estudio, sean éstos universitarios o no. Pretendo ensalzar a la gente que se lo merece: por su trabajo constante, por su entusiasmo, por sus ganas y sus “hechos de armas”, y que día a día luchan contra sí mismos y contra los demás. Los ejemplos son numerosos, y no querría detenerme en ninguno de ellos ahora. Ya lo haré en esta nueva empresa compartida que la New Studia Hermetica, en la que colaboraremos los que hacemos Azogue y otros estudiosos. Y que estará abierta a la participación de todos aquellos investigadores con ganas de compartir cosas. Y no sólo sobre hermetismo, dado que como todo el que me lea sabe, yo no me considero un estudioso del hermetismo a secas, sino un humilde humanista y un estudioso de la Antigüedad, con vocación renacentista y destellos modernos, que muy poco a poco van cobrando forma, y que supongo darán sus frutos en el futuro incierto. Y por eso, esta nueva página (que tendrá un formato blog), tratará de muchas cosas, útiles para el estudio del hermetismo y de cualquier otra mística, técnica o filosofía antigua,  renacentista o moderna, así como en recursos de carácter filológico, científico, o meramente divulgativo o de opinión. Asimismo, reitero su carácter compartido y comunitario: no será mi Studia Hermetica, sino la que todos aquellos que la construyan con sus aportaciones, siempre siguiendo unas directrices fundamentales: ánimo e inspiración humanísticos y carácter multidisciplinar y abierto, lo que quiere decir que no será una página estrictamente orientada a los investigadores y los especialistas de estas materias, sino a un público más amplio, deseoso de ver cumplidas sus anhelos erótico-platónicos ;) Además, prefiero no detenerme en estériles discursos a favor del pensamiento humanístico (supuestamente enfrentado al científico-técnico, etc.), sino que me concentraré en enseñar para qué servimos y cómo sería el mundo sin nosotros. Es mejor un buen ejemplo que mil discursos vacuos.

Otro de mis proyectos, no relacionado con mis quehaceres investigadores strictu sensu, será el de publicar una revista dedicada a la literatura y en general al arte decimonónicos (victoriana, gótica, realista, simbolista, decadentista, romántica, etcétera), de carácter más oscuro e introspectivo, en realidad, otra de mis grandes pasiones. Y me basaré en escritores tan reconocidos como las hermanas Brontë 
(Ann, Charlotte y Emily), E. G. Bulwer-Lytton, Henry James, William Beckford, Walter Scott, H. G. Wells, Edgar Allan Poe, Jane Austen, Lord Byron, C. R. Maturin, Wilkie Collins, Washington Irving, Mark Twain, Mary Shelley, P. B. Shelley, Joseph Conrad, S. Le Fanu, Bram Stoker, R. L. Stevenson, William Blake, W. B. Yeats o M. Oliphant Wilson. O bien Villiers de l’Isle-Adam, Stendhal, Chateaubriand, Victor Hugo, Honoré de Balzac, Nodier, Arthur Rimbaud, G. Leroux, G. de Nerval, Jules Verne, Charles Baudelaire, Guillaume Apollinaire, Goethe, Novalis, E. T. A. Hoffman, F. Kafka, L. N. Andréyev, F. Dostoievski, Gustavo Adolfo Bécquer o José de Espronceda.

Como se ve, esta nueva revue décadente, me servirá para seguir dando rienda suelta a mis inquitetudes literarias (las mías y las de mucha otra gente, ya lo veréis). Espero que guste, pero prefiero no hablar mucho más, porque es un proyecto en ciernes sobre el que aún he de leer y pensar.

Como pueden apreciar, para este nuevo año pretendo desarrollar las luces del foro romano y las sombras del Londres industrial victoriano. Ambos aspectos de mi alma contradictoria, supongo.  


No me extiendo mucho más: aquí sigo, dando guerra y prometiendo nuevas cosas para el presente año 2011. A ver si hago algo útil en mis años, antes de que todo se vaya al carajo.

Por cierto, no quiero acabar esta entrada sin agradecer a las personas de nuestro grupo en Facebook su apoyo, porque voy viendo que es una forma de saber que realmente este trabajo es útil para mucha gente, y que gusta. Y eso es algo que me impulsa a continuar. Muchas gracias.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Studia Hermetica (2ª Parte)


Ha llegado la hora de hacer balance en Studia Hermetica. Para mí ha sido un largo periplo personal, lleno de magníficas experiencias, trabajo duro, proyectos frustrados, horas de estudio y devaneo, noches de ajetreo frente al monitor, imponentes columnas de libros, y buenos amigos. Mi propósito desde el principio -ya lo he dicho muchas veces-, ha sido el de dar a conocer a la comunidad académica y a los amantes y estudiosos del tema, una herramienta útil en el estudio de la filosofía hermética y de su entorno. En fin, siento que en esto he fracasado un poco: no creo que haya un número suficiente de investigadores españoles e hispanohablantes ávidos de hermetismo en un plano estrictamente académico, y aunque sé que esta mi página es leída ampliamente en la red, lo es por gente que no sabe muy bien de qué va el tema, y que sólo entra esporádicamente y por mera curiosidad.

Por supuesto, no ignoro que hay investigadores y docentes que saben de mi labor aquí, pero no era a ellos a los que me dirigía en un principio, sino a los que empiezan. No lo digo con pesar: mi pasión es conocer, me divierto haciéndolo, y con eso me basta. Además, en lo que no he fracasado es en dar a conocer mi trabajo y que se me valore como investigador independiente vinculado a Azogue. Creo que sí, que la gente cuando piensa en hermetismo o alquimia en España, piensa en nosotros, y eso me llena de orgullo, porque para mí es muy importante que se valore esta labor.

En fin, digo que ha llegado la hora de hacer balance porque creo que Studia Hermetica se ha convertido en una base de datos más que suficiente para el lector habitual hispanohablante, y a partir de ahora no me molestaré demasiado en su continua renovación. Yo ya dispongo de mis ocupaciones y estudios en mi espacio personal: mis fuentes, mi bibliografía, mis novelas, mis películas, mis obras de arte favoritas y mis pensamientos y pesquisas, y a estas tareas me dedico día a día. En otras palabras, seguiré desarrollando Studia Hermetica, pero lo importante para mí es el trabajo personal de investigación, y no pienso perder un minuto más de lo necesario en dar a conocer dicho trabajo a los demás. Le doy la razón a José Rodríguez en esto: no vale la pena perder mucho más tiempo en "divulgar", cuando la contraprestación es tan mínima y tan poco agradecida y reconfortante. En este sentido, pienso muy seriamente en reescribir Studia Hermetica en inglés y orientarla exclusivamente al plano internacional; creo que así cobraría más sentido todo este esfuerzo.

En general, creo que las personas que se acercan a nuestros cuadernos de notas y a Studia Hermetica en particular, no tienen muy claro cómo utilizar las secciones de Azogue. Por ejemplo, y volviendo a Studia Hermetica, no sé hasta qué punto la gente se interesa por las secciones principales: El Hermetismo Filosófico, El Hermetismo Técnico, la Biblioteca, los Enlaces, etc. En vez de eso van directamente a las entradas de este cuaderno que encuentran aquí y allá en los buscadores, y esa no era la idea. A mí me divierte sobremanera escribir en De Umbris Idearum, y además es un desahogo casi necesario para mi delicada salud mental, mermada por el deprimente paisaje humano que observo día a día, pero sinceramente preferiría que algún estudioso o investigador joven (como yo), dedicara tiempo a estas secciones y a las entradas más interesantes, que no son aquellas que tratan de mis opiniones o "chascarrillos". Yo estoy más que dispuesto a compartir mis ideas, trabajos, mi esfuerzo y mi ayuda, pero para eso necesito más gente que se acerque a Studia Hermetica y a Azogue con ánimo de aprender, colaborar y compartir.

Es cierto que recibo todo tipo de correos, pero la mayor parte de éstos son tonterías o gente algo perdida en estos temas, y que cree que me dedico en mis ratos libres a leer ridiculeces esotericoides como el Kybalion, el Libro de Urantia o demás frikadas. Studia Hermetica es una página integrada en el mundo académico y está enfocada al estudio del esfuerzo filosófico y filológico de la Antigüedad y el Renacimiento, y no pretende dilucidar los nuevos movimientos religiosos o penetrar en las paranoias mentales de tal o cual personaje bizarro del siglo XX, y de los que a veces hablan mis amigos de La Rosa de los VientosEspacio en BlancoMilenio 3-Cuarto Milenio (Dios los guarde, por cierto, porque me hacen pasar unas noches muy entretenidas).
Yo me considero un humanista a secas, especializado en las obras filosóficas heredadas de la Antigüedad, y a estos menesteres procuro dedicarme, aprendiendo de manera lenta pero segura. Se puede decir, además, que mi doctorado es mi vida, y que para mí el estudio de los textos y la labor historiográfica que desarrollo son necesarios para mi alma. Y no, no estoy especialmente interesado en publicaciones como Aries o Esoterica, y en general en la labor que desarrollan los investigadores vinculados a laESSWE, sobre todo si sus trabajos lindan con las corrientes esotéricas modernas. Sinceramente me siento más apegado a los estudios de los investigadores dedicados al estudio del neoplatonismo y temas relacionados, como la teúrgia, los Oráculos Caldeos o el gnosticismo, aunque entre mis obras necesarias y favoritas también se cuentan las de toda la vida, poco o nada relacionadas con el hermetismo.

Por otra parte, he estado dándole vueltas y más vueltas y he llegado a la conclusión de que un poco de ayuda para la navegación no vendría nada mal, y por eso he creado una sección de búsqueda por temas en orden alfabético. Creo que así no nos perderemos en calendarios abstrusos, sino que iremos directamente a aquellas entradas encuadradas en los temas que realmente nos interesan.

Por último, he decidido cambiar el Twitter por el Facebook para dar a conocer la página al "gran público". Tan sólo pido un pequeño gesto al que considere interesante el trabajo que hacemos aquí: un simple clic en el enlace feisbuquiano y listo. Yo agradezco siempre los gestos de amistad, y mucho más si parten de gente desconocida.

Nos seguiremos viendo las caras, y mientras tanto aquí os cedo mi espacio: explorad, leed y pensad, que es sano y necesario.