viernes, 25 de diciembre de 2009

Feliz Navidad


El mes pasado realicé uno de los mejores viajes de mi vida. Un mes antes ya lo estaba planeando para que todo saliera decentemente, pero jamás imaginé que saldría tan extraordinariamente bien. En ese viaje a Toledo tuve la oportunidad de conocer personalmente a las personas que trabajan en Azogue: a Mar, Miguel y por supuesto a su editor, José. Si dijera que me quedé asombrado por su amabilidad, generosidad, inteligencia y cultura, mentiría, porque yo ya sabía (aunque fuera leyéndoles o por teléfono) que eran así. Sólo con leerles y conocer el trabajo que desarrollan día a día por el solo placer de hacerlo, uno ya se hace una idea de quiénes son.

Asimismo, agradezco a Katja y a Carlos el que nos hayan tratado tan bien. Como le escribí a Miguel, en su casa me siento como un niño rodeado de cosas maravillosas, y su hospitalidad, educación y cultura me han dejado extasiado. Además, aún recuerdo el suculento manjar con el que nos deleitaron... Pido perdón por mi glotonería, pero ya se sabe que la carne es débil. Además, que no me olvido de esa perrita tan graciosa, alegre y agradecida, con la que podría estar jugando un día entero.

Lo que sí me sorprende es haberme encontrado con personas así en la vida. Casi había perdido la esperanza en este sentido, y el haberles conocido me reconcilia en parte con la fría y gris humanidad.

Bueno, sin más preámbulos procedo a hacer una crónica de este viaje tan productivo.

Viernes, día 20 de noviembre

06:00 AM (en mitad de Granada): Ivanito se cisca en todos sus muertos por su ridícula puntualidad. Si fuera una película de vaqueros se oiría el viento aullar en la pradera. Pero bueno, los primeros seres humanos (más allá de borrachos y demás capullesca nocturna granadina, llegaron sobre las 06:20). Al momento me metí en situación mientras el autobús dormía, y mientras oía una y otra vez de forma obsesiva las canciones Sin y Closer de NIN, me pegué de arriba a abajo la nueva edición española delAtalanta Fugiens (ed. Atalanta, prol. de Joscelyn Godwin). Esta edición la tenía desde el año pasado (me había caído por mi cumple), y personalmente tengo que decir que me gusta más la primera edición a cargo de Santiago Sebastián; es cierto que no trae el extenso texto bajo el epigrama de cada emblema, pero la introducción me pareció mejor. No sé, seguro que estoy equivocado, pero salvo por el cedé y el texto al que aludía, no le vi demasiada chicha al asunto. Aún así la recomiendo, porque yo de estos temas sé lo justo, y no procede hacerse el entendido.

Aprovechando que iba para una práctica en el antiguo Hospital de Tavera, justo a la entrada del casco histórico de Toledo, y en el que se asienta hoy día el Archivo Histórico General en su sección Nobleza, mi viaje comenzó entre documentos, archivos y laboratorios de restauración. Desde luego, aprovechamos muy bien la mañana, y pudimos ver cosas alucinantes: desde ejecutorias de hidalguía pasmosas, árboles genealógicos nobiliarios, y planos de propiedades que da gloria verlos, hasta los más ordinarios documentos económicos y judiciales; me congratula la forma en la que cuidan y protegen a estos documentos: temperaturas y emplazamientos adecuados, sistema de incendios y fundas y receptáculos precisos (y caros)... Es increíble todo lo que tienen allí, ¡y eso que sólo vimos una parte! En la última fase de la visita pudimos maravillarnos con la señora que restaura los documentos en cuestión, que con una tranquilidad pasmosa nos hablaba tanto de los bichos ("agentes extrínsecos", o algo así se les denomina) que se pueden encontrar en estos archivos (y que destrozan sin piedad el documento, cada uno con su particular manera de abordar la rica celulosa), como del proceso de restauración en sí. De hecho, nos hizo una demostración que nos dejó pasmados. Asimismo, en el interior de este bello edificio hay una botica, aunque lamentablemente no pudimos verla.
Aquí pongo una foto del interior del recinto.

Según nos comentó el guía, este antiguo hospital era más un balneario que un tenebroso edificio de muerte y enfermedad; más que nada porque el requisito de entrada principal era, en la práctica, el no estar enfermo (no permitían la entrada a los enfermos crónicos, contagiosos, los locos, etc.): lo dicho, que a este hospital se iba "de campo y playa". Quizás por eso gozaba de gran prestigio en el reino.
La visita duró desde aproximadamente las 11:30 hasta pasadas las 14:30. Desde luego mereció la pena, pero fue una lástima que mis compañeros se perdieran la hermosa ciudad castellano-manchega. Justo al acabar la visita, José pasó a recogerme y nos fuimos a su pueblo, Illescas. ¿Cómo relatar la exquisita amabilidad de su familia y de él mismo? No sé, se lo he dicho por activa y por pasiva personalmente, pero me gustaría dejar constancia aquí, en este cuaderno de notas. Sus padres y su hermano son gente sencilla, amable y hospitalaria, que me trataron desde el principio como si me conocieran de toda la vida. ¡Muchas gracias!

Desde el comienzo me quedé alucinado con la biblioteca de José. El fondo que tiene es alucinante. ¡Lo tiene todo! Iba de acá para allá viendo facsímiles, tesis, monografías y revistas. Su despacho dispone de una magnífica estantería dividida por siglos que me produjo una sanísima envidia. Y justo detrás de la mesa y la silla (bastante cómoda, por cierto), alberga un fondo importante de revistas (e incluso de literatura medieval, de la que por cierto, a mí también me gusta, sobre todo la de caballería). En cuanto pueda, voy a imitarle en su forma de trabajar, porque esa pulcritud y orden son los que personalmente necesito cuando estudio. A mí el desorden me vuelve loco y me desanima, y por esa razón la casa de José y su despacho me parecieron una delicia. De su abundante fondo, del que me hizo una precisa descripción, me quedé con algunos títulos que debo analizar en profundidad cuanto antes. Entre estos títulos puedo destacar: La Mystique Cosmologique Juive, de Nicolas Sed; La matière des choses, de Cristina Viano;Hermès Trismégiste, La Table d'Emeraude (pref. de Didier Kahn); The Alchemy of Glass, de Marco Beretta (este estudio, según me contó José ante mi atónita mirada, sostiene algo que me parece alucinante: la idea de la transmutación de los metales pudo surgir de la fabricación del cristal, que de hecho, era algo posible); y en uno de los tomos de Natural Sciences in Islam (vol. 58), Chemistry and Alchemy. Texts and studies, IV, 2001, en el que venían diversos estudios de Blochet: "Études sur le gnosticisme musulman", enRivista degli Studi Orientali (Roma), 2 (1908-09), pp. 717-756, 3 (1910), pp. 177-203; 4 (1911-12), pp. 47-79; 267-300; 6 (1914-15), pp. 5-67. Asimismo, Les Mages Hellénisés. Zoroastre, Ostanès et Hystaspe (este creo que lo había visto en mi añorada Salamanca, pero no estoy seguro), de J. Bidez y F. Cumont (2 vols.); Una cosmologia ermetica. Il Kitāb sirr al halīqa/De secretis naturae, de Pinella Travaglia (este estudio es fascinante, y lo había podido comprobar porque José me había enviado algunas referencias sobre él hace tiempo); asimismo, tengo que decir que me quedé pasmado por la fuerza de los dibujos de uno de los manuscritos que Mr. McLean edita y vende en su página (el MS. Ferguson 115, Universidad de Glasgow), que él denomina (con buen criterio) "Pneumo-Cósmico"; los demás manuscritos editados por McLean son impresionantes (con pliegos movibles y demás cosas maravillosas, pero éste en cuestión, no sé, me llegó especialmente). Se me parece de muchos modos a ideas que tengo en la cabeza a la hora de pintar y a la pintura de Ramiro, un pintor del que muchas veces he hablado en este cuaderno de notas.
Heme aquí, en pleno "éxtasis revelatorio", frente a la biblioteca de José, con mi cuaderno de notas, y pensando y repensando acerca del torrente continuo de nueva información que llegaba a mis oxidadas neuronas.
Asimismo, pude ver el increíble ejemplar facsímil del Splendor Solis que José tiene en su estantería, y echar un vistazo al voluminoso estudio adjunto. ¡Qué bárbaro! Además pude ver una edición del Amphitheatrum Sapientiae Aeternae (1595) de Khunrath en catalán (¡no sabía que existiera algo así!). Por otra parte, en cuanto pueda voy a pedir todos los ejemplares de la revista Chrysopoeia, que edita la S.É.H.A y Archè (Milán). En Salamanca tuve la oportunidad de ver uno de sus números y me quedé con ganas de más, debido al asombroso nivel de sus publicaciones y los temas que se abordan, de los que no conozco nada y en los que deseo profundizar.

Si fuera por mí, las conversaciones con José se prolongarían indefinidamente, pero el deber llama, y no nos recogimos muy tarde a descansar. ¡Espero que no crea que soy un pesado! Lo malo de que te gusten estas cosas tan "raras" es que no tienes demasiada gente con la que hablar de ellas, y en cuanto pillas un especialista de la talla de José quieres decirle todo lo que has pensado en sólo unas pocas horas. Hay que tener paciencia conmigo... Desde luego, el que más aprendió fui yo, porque José es una verdadera enciclopedia (y no sólo de alquimia), en la que uno se puede perder: en su cabeza tiene una cantidad de datos impresionante sobre fuentes varias, y también sobre bibliografía secundaria, desde la más temprana hasta la más reciente. Es increíble, y me he sentido como un privilegiado escuchándole. Espero que pronto se repita otra sesión como esa.

Sábado, 21 de noviembre

Hoy José me dejó en Toledo aproximadamente a la hora de comer, y pude aprovechar largo y tendido para visitar el casco antiguo de la ciudad. Además, ignoré el mapa, porque cuando llego a una ciudad nueva me gusta sencillamente perderme en sus calles (tan sólo una vaga referencia en plan "norte, sur, este y oeste", me valen); y además Toledo es una ciudad muy pequeña (al menos en su casco antiguo), con lo que esta tarea de exploración no se hace muy difícil. De Toledo llaman la atención muchas cosas, pero sobre todo sus calles angostas y sus recorridos empinados, que necesitan de unas piernas atléticas para un paseo como Dios manda. Pero bueno, como una imagen vale más que mil palabras, aquí haré una crónica fotográfica, más que otra cosa.


Este es mi hotel, que sin ánimo alguno de hacer publicidad, me pareció de lo más bonito y distinguido; además, mi habitación era acogedora y muy adecuada (una buhardilla), en la que casi me sentí como uno de los extraños héroes de las novelas de Lovecraft.

Desde cierta posición en la ciudad, se podía divisar el río Tajo, y en general el bonito paisaje castellano-manchego del entorno.

Esta preciosa vista era la que se podía divisar desde la habitación de mi hotel. Desde aquí creo que se puede apreciar la catedral, que es un monumento prodigioso, enquistado en pleno casco histórico, casi amenazante.

Este es un claro ejemplo de las calles de Toledo. Casi me da vértigo pasear por ellas. Se diría que detrás de cada esquina acecha algún secreto o algún maleante enfundado en una capa.

Como todos los que tenemos gatos sabemos, la fauna urbana más asombrosa no son los seres humanos, sino estos tigrecillos gordos con cara de pocos amigos. ¡Me lo pasé genial viendo una cantidad importante de gatunos por metro cuadrado! 

Destaco de mi visita, como no podía ser de otra manera, estos increíbles medallones cabalísticos en el bellísimo Museo Sefardí. 
He aquí un ejemplo de la brutalidad humana convertida en sórdida belleza. Esta "Dama de Hierro" (junto a ella destaco el detalle de sus terroríficos pinchos), en el Museo de los instrumentos de tortura de la Santa Inquisición, me recordó vivamente a un cuento tenebroso de Abraham Stoker: Una gata negra. 
Esta preciosidad de paisaje nocturno pude apreciarlo cuando ya mis pies se resentían de la caminata. Además, me había internado por un entramado de callejuelas en el que pensé que me iba a perder, por lo que decidí ir bajando para ver si veía de nuevo la muralla. Aquí ya me disponía a hacer el viaje de vuelta. 
De vuelta al hotel tras una jornada intensa de paseo. Esa noche casi no pegué ojo: mi cerebro bullía de pensamientos (desde el más ridículo hasta el más elevado). En fin... Hasta mañana.
Domingo, 23 de noviembre

Un buen desayuno y un paseo una hora antes de mi cita con Mar y Miguel (que iban a pasar a recogerme en la Puerta Bisagra). El fresco de la mañana me reconfortó y despertó, cosa que agradecí bastante, porque no me gusta el calor de invernadero nada nada. Otra foto más:

Esta foto la saqué pocos minutos antes de que Mar y Miguel me pasaran a recoger. El Emperador Carlos V aún vive en esta ciudad de encrucijada de culturas. ¡Espero volver pronto por Toledo!
Nada más intercambiar unas cuantas palabras con Mar y con Miguel me di cuenta de que estaba ante personas cultas, amables y sobre todo apasionadas de su trabajo. Íbamos camino de casa de Carlos Gilly, que es nada más y nada menos que el mejor investigador sobre hermetismo y corrientes relacionadas que existe, y sobre todas las cosas, una persona humilde y dotada de un juvenil entusiasmo que hace de él una isla asombrosa en un mar de pedantes e iletrados. Pero no adelantemos acontecimientos. Tuve la oportunidad de hablar de muchas cosas en casa de Carlos tanto con Mar como con Miguel, y de uno y otro saqué las mismas conclusiones que José (cuando alude a ellos en su cuaderno de notas). Ahora comprendo por qué (poco menos) les echaron de la universidad: su talento, cultura y educación son un insulto para esa panda de abotargados botarates y aburguesados, que no saben lo que es apasionarse por nada y querer profundizar de verdad en algo. En fin, que paso de este tema. Me harta.

El caso es que nada más llegar pude comprobar la hospitalidad y amabilidad de Katja y de Carlos. Viven en una casa alucinante, llena de libros y más libros... Y con una perrita maravillosamente cuidada que tuvieron la generosidad de salvar de la inmundicia callejera. Su casa tiene una luz y una vida que me enamoraron. Tienes la sensación de estar en un espacio acogedor, inspirador, donde reposar y leer. Su casa me recuerda a tardes de verano al calor de una buena lectura. Pero sobre todo recuerdo la inmensa luz que inunda su hogar. Además, la conversación se disfruta con ambos, porque los dos, tanto Katja como Carlos, son personas de una enorme erudición y cultura, y ambos tienen historias increíbles que contar. Esto unido al hecho de que tratan de ser extremadamente amables y dedicados para con sus huéspedes, les convierte en los anfitriones perfectos.

Ver estanterías repletas de Nicolás de Cusas, Paracelsos, Comenius, rosacruces, etcéeeeeetera, etcéeeeeeeetera, me volvió loco. Carlos y Katja tienen de todo: su fondo bibliográfico puede sonrojar a cualquier biblioteca universitaria (sobre todo a algunas que yo me sé). Porque no sólo tienen libros de hermetismo y corrientes afines, sino muchísimo más, lo que nos da una idea de su inmensa erudición en cualquier campo del saber. Aún estoy alucinando... ¿Qué más puedo decir para describir la ingente cantidad de microfilmes? De hecho, la mayor cantidad de microfilmes sobre magia, astrología, alquimia, rosacrucismo, teosofía, paracelsismo, hermetismo, etc., que seguramente existe en un mismo sitio. No hace falta salir de casa... Ejem, mientras escribo me tiemblan los dedos. Me gustaría haber hecho fotos de todo para no olvidarlo, pero por aquello de la educación me comedí bastante, más que nada para que no creyeran que tenía el síndrome del turista.

No obstante, y para fardar, he aquí la foto de la mesa de trabajo de Carlos Gilly. Jejeje, ¡y allí está mi página! Desde luego no está porque el Sr. Gilly la consulte ni mucho menos, pero me hizo una ilusión tremenda verla en ese contexto. Además, como ya dijera José en su cuaderno de notas, el sistema de trabajo de Carlos Gilly me dejó estupefacto: dos monitores y una máquina para reproducir microfilmes en la misma mesa, con el fin de ahorrar trabajo e ir rapidito y con buena letra. El resultado es un trabajo eficaz, solvente y magnífico. De hecho, el mejor que existe actualmente.

Volviendo a Miguel y a Mar, los tres nos divertimos como niños en la casa de Katja y de Carlos. Y además los platos que prepara Katja con soberbios: me quedé con las ganas de apuntarlo todo para reproducirlo en casa. ¡Menudos manjares! Con lo que me gusta una buena comida seguro que habré quedado como un glotón, pero bueno, que me quiten lo bailado.

Y con esto acabamos. Me dejo en esta crónica muchas cosas, pero no es conveniente que esta entrada del cuaderno se haga eterna. Doy las gracias a estos amigos que tan bien me han tratado. Ha sido todo un privilegio pasar estos magníficos ratos con ellos, y espero que nos veamos muy pronto.


¡Feliz Navidad! 

sábado, 28 de noviembre de 2009

Los secretos de mi madre Alquimia


Hoy hablaré, con permiso de Mar, Miguel y José (los verdaderos historiadores de la Alquimia), de esta técnica, ciencia, arte, filosofía y religión. Lo hago porque debía hacer una exposición oral para la asignatura Historia de la escritura y del libro manuscrito, que imparte con maestría (quien me conoce sabe que cuando digo esto lo hago sin ánimo alguno de pelotear) la Dr. Moreno Trujillo, y escogí a la Alquimia como tema. Por otro lado, tengo que decir que estoy disfrutando bastante de esta asignatura, y además la considero fundamental en la licenciatura de Historia (en general, considero importantísimas aquellas asignaturas que lindan con la Paleografía, la Codicología, la Diplomática o la Epigrafía), porque en ellas uno aprende, por ejemplo, a hacer una edición crítica o diplomática de un texto, aprende a leer los tipos de letra del pasado: la gótica, la carolina, los alfabetos del nuevo sistema romano (uncial, semiuncial y la minúscula cursiva), etcétera. Sobre esto aún no puedo hablar mucho porque lo estoy aprendiendo ahora mismo, pero desde el principio me pareció un tema muy complejo y vital si uno quiere dedicarse a esto de la Historia. Al fin y al cabo, ser un historiador "contemporáneo" es lo más fácil del mundo; de hecho, con frecuencia he observado cómo muchos sujetos se cuelan en los Departamentos de Historia Contemporánea precisamente por su falta de talento para la Historia en sí (en este Departamento, salvo honrosas excepciones que he tenido la suerte de conocer, a uno sólo le hace falta tener "ideología", elevar un ominoso discurso pseudointelectual y criticar de vez en cuando a los políticos... con eso basta). Jejejeje, ahora mismo me estoy acordando de más de un ejemplo, y es que me parto de la risa, se lo aseguro. Grotesco.

Volviendo al tema que me ocupaba, desde el principio barajé para esta exposición oral que comentaba, dos temas que me parecían interesantes: el Ars Magna de Ramón Llull y la simbología alquímica. El primero me pareció un tema muy difícil de tratar en una exposición oral, y me hubiera obligado a explicar conceptos filosóficos muy complicados y quizás cansinos para el común de los mortales. Además, el sistema lógico-simbólico luliano me resulta extremadamente difícil de aprender y muchísimo más de explicar. Hace años me metí en el cuerpo una cantidad nada despreciable de bibliografía sobre esto, y no saqué en claro demasiado. El segundo tema me pareció, en cuanto pensé más sobre ello, un candidato ideal.

Al fin y al cabo, la Historia de la Alquimia es un tema apasionante, atractivo y estéticamente seductor para cualquier lego. Hacía tiempo había leído un artículo de Barbara Obrist que me pareció genial: “Visualization in Medieval Alchemy”, en HYLE, International Journal for Philosophy of Chemistry, Vol. 9, No.2 (2003), pp. 131-170, y decidí que lo utilizaría como base para el tema. Pero no era suficiente. Tenía que hacerme con otra referencia bibliográfica, y en esto José (como es habitual), me echó un cable, y tuvo la amabilidad de pasarme el libro de la misma Sra. Obrist, Les débuts de l'imagerie alchimique (XIVe-XVe siècle), París: Le Sycomore, 1982. Esta última obra es alucinante, y no me extraña que José me comentara que le hizo madurar muchas de sus ideas y en general que cambió su visión sobre este asunto tan delicado y complejo (el de la iconografía alquímica, digo). La calidad intelectual y el cuidado análisis con el que la Sra. Obrist aborda este tema me dejó estupefacto. Aún lo estoy leyendo despacio, disfrutando cada página, y espero aprender lo suficiente como para defenderme en el asunto; un asunto que por otra parte, desde que me inicié en estos herméticos temas, siempre me fascinó, pero del que poco entiendo.

Bueno, en mi reciente viaje a Toledo (del que hablaré más tranquilamente el próximo mes), pude consultar algunas cosas, con el fin de preparar una exposición oral mínimamente digna. Desde el principio tuve claro que tenía que ser algo ameno pero razonablemente fundamentado. No quería hacer ninguna chapuza, pero tampoco quería que fuera un ladrillo insoportable, porque al fin y al cabo estás hablando ante personas a las que no tiene por qué gustarles el tema, con lo que se hace necesario exponer unas ideas-fuerza que resulten atractivas al oído y a la vista. En este sentido, con la Alquimia uno lo tiene bastante fácil: los libros y manuscritos que lindan de un modo u otro con ella -y hablo a partir del siglo XV principalmente-, son muy bellos, y se prestan a la fascinación con facilidad. Al menos a mí siempre me ha gustado ojear (porque no entendía mucho) las imágenes impresionantes del Splendor Solis (1532-1535), del Aurora Consurgens (ca. 1400-1420) o del Libro de la Santa Trinidad (1414-1418)... ¿Quién no ha oído hablar de -o ha visto alguna vez- la figura del Rebis? Sobre esto José ha hablado mucho y muy bien en su cuaderno de notas, y a éste me remito... Pero bueno, me parecía interesante elaborar en una presentación de apenas veinte o veinticinco minutos sobre la Historia de la Alquimia a través de sus libros y sus manuscritos.

Para la exposición oral tomé en consideración muchas de las explicaciones que había leído de José en su cuaderno de notas (sobre todo en su fabuloso ciclo de entradas Fluctuat nec mergitur), que me dieron la clave para hacer algo decente. Además, tuve claro desde el principio que la joyita iba a ser el archiconocido Atalanta Fugiens (1617) de Michael Maier (1569-1622), y que se encuentra publicado en Azogue misma. Eso de que un libro tan súper-antiguo de la muerte se pueda ver, leer y escuchar, resulta muy chocante para cualquiera. Y bueno, con el cedé que viene en la segunda edición de cierta importancia que se edita en España de esta enigmática obra, ya tenía parte del trabajo hecho. De hecho, la ejecución de estas fugas está fantásticamente llevada a cabo en este cedé del que hablo (o al menos a mí me lo parece), por lo menos comparada con otras interpretaciones que he oído. Además, por aquello de que fuera un tema de lo más "multimedia", vinculé la introducción del documental algo jolibudiense (pero muy bonito) "The Philosopher's Stone. The true story". Asimismo, y como ya he dicho, la idea era poner la fuga correspondiente a los emblemas expuestos en la presentación (al final, decidí poner solamente tres, por aquello de no eternizarse).

En fin, el resultado fue más o menos así: primero traté de explicar qué es lo que me proponía:

1. Hacer un esbozo divulgativo de la Historia de la Alquimia, sobre la base de sus textos más conocidos y llamativos (aunque me dejé muchos por el camino, eso seguro).

2. Con el fin de llevar a cabo esta tarea planteé una definición de la Alquimia sobre la base de tres definiciones que me parecieron muy pertinentes, y que José ha colocado en la presentación de Azogue (del Lapidario, del L'alchimiste chrétien y del Tratado de la Analysis del Arte de la Alchimia). Estas definiciones me parecieron interesantes porque me ayudaban a introducir varios conceptos que considero importantes en el estudio de la Alquimia: el primero introduce la idea de que la Alquimia trataba de "mejorar las cosas" (i. e. la materia, la naturaleza); el segundo, que la Alquimia está basada en mucho sobre bases "estoicas", en el sentido de que sostenía la unidad de la materia (=la unidad de la esencia divina en el "microcosmos matérico"), y que en la práctica aseguraba la posibilidad de la transmutación, entre otras cosas; y la tercera definición introducía a la Alquimia como un estudio del "Reino Mineral". Creo que estos tres conceptos ayudan bastante a comprender qué es la Alquimia. Asimismo, obvié la discusión que desarrolla Obrist acerca del lugar de la Alquimia en el conjunto de saberes medievales; al fin y al cabo, la Alquimia era una de las únicas scientias (o técnicas, o artes manuales), que se acercaban a la materia prima, a la materia, en definitiva; esto me lo explicó muy bien José. La Alquimia se encontraba al margen de la abstrusa y contemplativa "ciencia" aristotélica, y fue una pionera en el estudio y la experimentación de la materia en sí. Y supongo que en parte por esa razón se la consideró como una rama heterodoxa del saber.

3. Comencé por el principio: Zósimo de Panópolis y Egipto como punto de partida para mi análisis. Después continué un poco por la Alquimia árabe, de la que no sé absolutamente nada, por lo que me limité a mostrar esa curiosa y fascinante interpretación de los jeroglíficos en clave alquímica (y que venía de perlas para la asignatura en cuestión, un tema del que José habló en su entrada Fluctuat nec mergitur (III), el 30 de mayo de este año); de todas maneras, hablé algo del Kitāb sirr al halīqa como el texto que cambiaría la tradición alquímica en el Occidente Latino (ya se sabe: la Tabla de Esmeralda y la tradición de Hermes como Padre de la Alquimia). Después de esto, me dispuse a comentar un poco el tema de la Alquimia Medieval, de la mano del artículo de Obrist que ya cité y de nuevo de las explicaciones que dio José en su cuaderno de notas.

4. A partir de aquí me centré en lo que de verdad me proponía, que era comentar un poco los libros y los manuscritos alquímicos a partir del s. XV (debido a que son los más agradables a la vista, los más curiosos, los más complejos y los más interesantes para la asignatura en cuestión). Me centré en el "principio" (el Libro de la Santa Trinidad, 1414-1418), y comenté algunos de sus motivos iconográficos: primero, la representación alquímica de la Santísima Trinidad, después el Cristo resucitado (una alegoría del proceso alquímico de sublimación), luego obviamente el Rebis alquímico, del que expuse la representación ¿más conocida? La de este Libro de la Santa Trinidad, y la comparé con la que puso José en su cuaderno de notas cuando editó el Liber hermetis (en este tema ahondé en que el alquimista no sólo utilizaba para su obra los metales, sino también el reino animal, y de ahí esta metáfora o alegoría de la dualidad de los reinos intervinientes en la obra alquímica). Por último, bajo el epígrafe "Filosofía y escritura", comenté un poco lo que Obrist sostiene en cuanto a esta caligrafía de trazo circular, que trata de representar la perfección del círculo, y/o los procesos cíclicos del cosmos.

5. Luego me dispuse a comentar algunas imágenes del Aurora Consurgens: la dualidad a la que antes aludía, esa curiosa imagen del simio, y por último el principio alquímico de que "la naturaleza venza a la naturaleza", bajo el epígrafe de "La batalla entre el Sol y la Luna" (en el libro aludido de Obrist, ésta lo denomina así, "La lutte entre la lune et le soleil", pp. 214-218, en la que comenta que "Il s'agit en effet de faire 'vaincre' une 'nature' par l'autre, de sorte qu'un nouveau corps puisse être formé"). Este principio ahonda en esa concepción de que el alquimista se vale de los principios naturales para mejorarla, "enfrentando" de este modo a los elementos que componen la materia.

6. En el Pandora, das ist die edelste Gab Gottes (Anónimo, 1582), en el que sale una imagen del Trimegisto con la Tabla Esmeraldadesplegada, traté de comentar un poco aquella tradición de Hermes como "Padre de la Alquimia", y de dónde vino: su recepción el Occidente y su origen en la alquimia árabe. En definitiva, trataba de explicar uno de los temas más recurrentes en la Historia de la Alquimia, con el fin de captar la atención del público.

7. Después me dispuse a comentar un poco el proceso de la obra alquímica, y los momentos por los que pasa la materia en la Obra, sobre la base del bello manuscrito Sloane 2560 (s. XV). Me pareció conveniente hablar sobre el proceso alquímico en sí, uno de los temas más recurrentes tanto para los legos como para los entendidos en esto de la alquimia. Un tema fascinante, de eso no hay duda.

8. Después comenté algo qué es eso de la Lapis Philosophorum, siguiendo de nuevo las explicaciones de José en su cuaderno. Como ya indiqué, puse durante unos minutos el documental The Philosopher's Stone, y comenté algo sobre el tema: la búsqueda de la sustancia que permitiera la transmutación de los metales innobles en oro y plata y el elixir de la vida eterna. Por otro lado, y no sé si acertadamente, expliqué que este proceso se haría cada vez más metafórico, a medida que nos adentramos en el religioso siglo XVII, concibiéndose esta piedra filosofal como el resultado de la palingenesia (la regeneración espiritual). En fin, no sé si estoy equivocado en esto, pero sí creo que el aspecto religioso de la Alquimia se fue acentuando más y más a medida que nos encontramos con los fenómenos de la Pansofística y del Rosacrucismo, desde finales del s. XVI en adelante.

9. Siguiendo con esto, y aprovechando que habíamos visto en el Archivo de la Nobleza algunas documentos de ejecutoria de hidalguía, comparé a éstas con la representación iconográfica del Splendor Solis, sobre la base de dos de sus hermosas ilustraciones: la primera, que representa la correspondencia astrológica de los elementos (un Sol y su reflejo), y la segunda, el propio Hermes con una vasija en sus manos en la que un pliego reza "Vamos a la búsqueda de los cuatro elementos de la Naturaleza". Los dos me parecieron muy pertinentes para explicar convenientemente el tema. El Splendor Solis, según me comentó José, fue un intento de otorgar nobleza a la Alquimia, y desde luego está bastante conseguido este propósito. Estas "ejecutorias de hidalguía" son los más hermosos documentos de la Edad Moderna, de eso no hay ninguna duda.

10. Bueno, y no podía pasar sin comentar algo el Amphitheatrum Sapientiae Aeternae (1595) de Heinrich Khunrath: el "laboratorio" alquímico que se refleja en uno de sus más conocidos emblemas y su carácter pansofístico, en el que ahondé más tarde (explicando un poco más la cosmovisión que imbuía a la Obra) con el Opus Medico-Chymicum (1618), en su más conocida (y hermosísima) ilustración.

11. Después di algunas explicaciones sobre el Atalanta Fugiens, del que ya comenté algo más arriba, y tres de sus emblemas: la importancia del fuego en la Obra, lo que supongo es el Spiritus Mundi que inunda a la Creación y el Uróboros que afirma la unidad de la materia. Y además comenté algo sobre la figura de Michael Maier, como alquimista en la Corte de Rodolfo II.

12. Y para ir terminando, y como forma de "abrir los ojos", comenté algo sobre la parte menos conocida del trabajo de Isaac Newton (1642-1727): su dimensión como alquimista, sobre la base de sus notas en este aspecto (New Haven, Yale University, Mellon MS 79, ss. XVII-XVIII, ca. 1700). Lo hice porque me parece muy interesante subrayar la complejidad de estas personalidades de la ciencia a las que se les mete en categorías simplistas y anacrónicas. Y con ellos a toda una época del pensamiento humano que en sí misma posee una belleza y una dimensión intelectual en absoluto despreciables.

Y por último comenté los dos recursos de Historia de la Alquimia en Internet más importantes: la propia Revista Azogue y The Alchemy Website, porque en estos temas la morralla y la tontería abunda en Internet por encima de los planteamientos historiográficos serios y el despliegue artístico. Y ya como diapositiva final, puse una pequeña bibliografía con lo que conozco del tema (por lo que sé de lo que José escribe y demás). También llevé, para que vieran un poco los libros y demás, la edición de J. Godwin que publicó Atalanta y el bonito libro de ilustraciones que publicó Taschen, Alquimia & Mística.

¿El resultado? Pues creo que les gustó. Al menos un par de compañeros me dijeron que les había resultado muy interesante, e incluso uno de ellos me pidió una bibliografía para ahondar en el tema. Bueno, ¡a ver si hacemos cantera! Por lo menos yo me divertí bastante hablando en público sobre un tema del que poco se habla seriamente. Yo creo que con un poco de seriedad y buen hacer se puede lograr que más jóvenes investigadores se decanten por la alquimia o el hermetismo para desarrollar sus tesis. En fin, que estoy bastante satisfecho. ¡Y espero no haber metido mucho la pata en mis explicaciones!

En cualquier caso, he subido la presentación, y el interesado la puede descargar clicando sobre esta imagen: